Madrid- Febrero 09

Y hablando de sueños…

Crónica de Ana (Salamanca)

 

En el rastro de Madrid se puede encontrar de todo, y entre sus gentes también.

 

Un hombre de unos 50-60 años que había nacido a 7000 metros de altura nos contó su historia. Como soñador que era, había dedicado su adolescencia a estudiar mientras hacía aquello para lo que se suponía que había nacido: cuidar ovejas.Y aquel había sido su pasaje para conseguir aquello que ansiaba, dejar de cuidar ovejas y conocer mundo, estudiar por el placer de aprender. Viajó a EEUU bien jovencito para trabajar, dejando atrás su familia, su gente, su vida. A partir de ahí esa ansia por aprender y conocer lugares, que siempre había estado en su interior, hizo que no dejase de viajar por medio mundo y, como consecuencia, de aprender una gran variedad de idiomas: aquel había sido el motivo por el cual habíamos empezado a hablar con él. Nos había invitado a comprar la ropa de su puestecito en el rastro en diferentes lenguas, y a Charly se le había ocurrido preguntarle porqué hablaba tantos idiomas.